

Es tradición habitual en mi empresa celebrar los cumpleaños con tarta y tarjeta de felicitaciones firmada por todos los compañeros de trabajo. El caso es que este año mi cumpleaños fue en domingo, y el lunes faltaba mucha gente así que no hubo tiempo de prepararlo. Yo ni me había acordado de esta tradición, así que no eché en falta en absoluto el irme a casa el lunes sin haber comido tarta.
Así que me sorprendió bastante cuando ayer, al final del corporate meeting semanal, Jessica, nuestra secretaria, apareció con la tarta, las velas y cantando el happy birthday (sí, también cantamos el cumpleaños feliz :)
En fin, toda una sorpresa en cierto modo esperada, porque es algo que sabía que pasaría con antelación, pero igualmente sorprendente por mi afición a no saber ni en qué día vivo :)
¡Qué bueno, como en las
Hahaha... sí, esa peli me
Post new comment